«Violencia globalizada neoliberal» Eduardo Sanguinetti, filósofo, poeta y performer.

Discurso tras discurso, anuncian puestos de trabajo, baja inflación, una vida más «humana», que no es ni lo será nunca… locutores y oyentes, candidatos y electores, políticos y opinión pública atenazada, todos los saben, todos están coligados en torno a cantinelas de campaña… quizás para evitar la desesperación y la angustia por medio de la mentira y el disimulo, la evasión siniestra es criminal, la ausencia de una ley orgánica de salud y educación en plena vigencia… esto dio espacio en Chile al reclamo del pueblo de este país hermano de reclamar modificar en 180° el estado de las cosas, Chile donde se están violando sistemáticamente los Derechos Humanos, sin ninguna reacción de Piñera y su corte de funcionarios petrificados como todos los legisladores de ese país que pareciera desconocen que millones de de ciudadanos hace 3 semanas marchan en paz y son reprimidos desaparecidos, muertos y torturados por los criminales «carabineros»… no he escuchado a ningún funcionario en Argentina, Uruguay, Bolivia y sigue la enumeración de los silenciosos gobiernos del mundo, que no denuncian la violación a los DD.HH… ¿Qué esperan para hacerlo?… ¡cómplices del criminal Piñera!, a mi parecer.

El sistema neoliberal es lo suficientemente flexible para adaptarse a las diversidades nacionales, pero también lo suficientemente «globalizado» para confinarlas poco a poco en el campo de lo folklórico. Severo, represor, despótico, pero difuso, escasamente visible, difundido por todos los espacios , en tendencias disuasorias de todo tipo, desde el diseño chatarra último «grito» de la moda reciclada en films producidos en revival de lo ya reciclado y elevado a símbolo de lo que hay que vestir, ver, usar, comer, hasta para los que están excluídos del sistema neoliberal antropófago, publicitado en medios gráficos monopólicos, sumadas las cadenas de TV, con sus conductores ignotos, ignorantes y fantoches, que conforman la opinión pública, que nutre de basura al espectador seducido y sin voluntad de dejar su pasividad de ente inútil en pleno acto de consumirse consumiendo vacuidad.

Las castas nacidas en el imperio del neoliberalismo, compuestas por «mascotas super star» que responden a las corporaciones multinacionales reinantes en todos los frentes de batallas sin fin del poder… estas «moscas de la diligencia», jamás dejan de actuar, suplantar, excluir, acechar y expulsar del espacio del sistema despótico neoliberal. a quienes se atreven a disentir, instalar nuevos paradigmas, de inmediato remasterizados y asimilados al pensamiento único que rige en el planeta, incitando seductoramente a una comunidad mansa y obediente a seguir los designios de esta casta privilegiada de recién llegados, kitsch y grosera… pero sus privilegios siguen siendo objeto de las fantasías y los deseos de las mayoría. incluso los de aquellos que dicen sinceramente que los combaten.

El dinero, la ocupación de los puntos estratégicos, los puestos a distribuir, los vínculos con otros poderosos, el dominio de transacciones financieras fantasmas, el prestigio simulado, ciertos conocimientos vacuos, la confianza del «savoir-faire» adquirido en tienda de accesorios, el lujo ensordecedor sin límites, que no conoce límites: lo ha invadido todo, acaparó todo, pareciera que fuera del Club Neoliberal no hay salvación, no hay vida… el neoliberalismo ha sabido imponerse con la violencia de la calma. La lógica de esta calma y violencia conduce a postulados fundados sobre el principio de omisión: el de la miseria y los miserables, creados y sacrificados por ella con sentenciosa desenvoltura.

Los efectos del sistema neoliberal, suelen ser criminales y hasta mortíferos… en nuestras regiones, lo podemos apreciar en toda Latinoamérica, hoy, aparentemente despertando de una pesadilla, en Chile, Argentina y con posibilidades de hacerlo en Uruguay, si se abrieran los compuertas de la liberación en igualdad, sin dejar decaer y morir a los pueblos hambreados, sin techo y sin destino, sin atribuirles la responsabilidad a los que caen, a las multitudes discretas de desempleados que supuestamente para los políticos de ficción deberían tener trabajo o esforzarse para conseguirlo, a los que se ordena buscarlo aún cuando es de conocimiento público que las fuentes se han agotado… pudimos apreciarlo en el gobierno atroz de Mauricio Macri, el pastor mentiroso, seguido por millones de inundados de alegría a la carte, con un «si se puede» estar peor.

¡Cómo el despojado se queda sin recursos para seguir viviendo!… todo vacila, se vuelve frágil, incluso la vivienda, la calle se aproxima… son pocas las cosas que por derecho no se pueden ejercer contra el que carece de medios. Sobrevienen las clausuras, la marginación social, el síndrome del paria se convierte en la única realidad, acentuada por la flagrante racionalidad de un sistema insensible, castigador y fraudulento… así pues el pavimento, ¡menos duro, menos criminal que el gobierno asimilado al sistema neoliberal!

Cercados por una discriminación tácita, pero real, sean nativos o extranjeros, estos expulsados de la vida, ¡ellos cometen la indecencia y el delito de no integrarse!… y me pregunto, ¿integrarse a qué?, ¿al desempleo y la miseria?, ¿a la marginación?, ¿ a la futilidad del tedio, al sentimiento de ser un inútil o un parásito?, ¿al futuro inexistente?… ¡Integrarse!, ¿pero a qué grupo marginado?, ¿integrarse al orden que niega de oficio todo derecho al respeto?, ¿a esta ley implícita que ordena que a los pobres se le asignen vidas de pobres, intereses de pobres (o sea ningún interés) y trabajos de pobres (si hay trabajos para asignar)?… Estas palabras, plenas de sentido vital inmóvil, congeladas al pie de ninguna página, se las dedico a políticos de cualquier extracción extracción, conductores y dueños de corporaciones mediáticas que todo lo malogran, a modelitos pseudoactrices escort con sumo poder en sus traseros, galardonadas en cuánto espacio se festeja la simulación y el simulacro, bailando por una pesadilla, a sindicalistas ladrones, a empresariuchos caretas sin una idea pero buenos testaferros, a los espectros que todo lo controlan y a los hijos de estos ejemplares que he mencionado, con vidas aseguradas de ser sólo un hijo de p., y tantos otros prescindibles, en esta sociedad del show ultramediático en que ha devenido la vida en este mundo, donde se desmoronan destinos de, se agotan energías, se anulan trayectorias de millones de seres humanos, en libertad condicional.

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