La Casa Victoria Ocampo -ubicada en Rufino de Elizalde 2831

Como su primera dueña y creadora, la Casa Victoria Ocampo -ubicada en Rufino de Elizalde 2831- rompió los moldes de lo establecido. Victoria, una dama con ideas propias en una sociedad donde las mujeres usualmente quedaban relegadas, impuso una planta de criterio racionalista en un barrio tradicionalmente francés. Hoy, la casa es propiedad del Fondo Nacional de las Artes y está abierta al público. Conocé su historia.

En 2016, el Fondo Nacional de las Artes -que adquirió la casa a principios de la década del 90- inició su restauración y puesta en valor para devolverle su aspecto original. Conocé más sobre el proyecto.

La restauración y puesta en valor de la Casa de Victoria Ocampo es un proyecto integral del Fondo Nacional de las Artes para devolver al edificio que adquiriera en 2003 su aspecto original tanto en lo formal como en lo funcional pero también en lo simbólico y cultural. Se trata de un homenaje a una precursora pero también de una apuesta a la recreación de su hospitalidad cultural.

La intervención sobre el edificio se realizó a partir de una profunda investigación que incluyó indagaciones en diversos archivos y la producción de relevamientos exhaustivos, se definieron los criterios de valoración y protección sobre cada uno de los componentes: arquitectura, decoración y mobiliario, y paisajismo. El proyecto ha contado con la participación de especialistas en distintas disciplinas que aportaron su experiencia, potenciada por una verdadera admiración por la casa y su autora.

Preservación, innovación y permanencia concurren en este proyecto. A los trabajos de conservación de los espacios, las formas y los materiales originales se suma la restauración no solo de superficies degradadas o de los elementos faltantes, sino también la reconstrucción de sectores que, con el correr de los años, fueron cambiados parcial o totalmente. Tal el caso de los baños que, en esta casa, como en pocos otros casos, son recintos protagónicos dentro del diseño del conjunto.

Pero la mayor operación de restauración, y la de mayor impacto, es la del jardín cubista. Este espacio que rodea la casa es su complemento inescindible y se había perdido con el paso del tiempo. A todas estas operaciones se suman la ambientación con mobiliario inspirado en el original de la casa y minuciosamente seleccionado pieza por pieza, como así también nuevas instalaciones, acordes con las necesidades actuales para el funcionamiento de un edificio que quiere ser emblema del FNA pero también homenaje a Victoria Ocampo.

Y justamente por eso, los usos que alberga son similares a los que tuve en sus años míticos: centro de diálogo y encuentros, presentaciones y propuestas, albergue de artistas y personajes de la cultura que se alojan en los cuartos de la casa y que probablemente escuchen las voces de quienes frecuentaron esta casa.

Este proyecto del FNA es también una gran apuesta a la revalorización, preservación y difusión del patrimonio nacional, especialmente del patrimonio moderno, que tiene diversas manifestaciones de gran valor en todo el país.

Busca además posicionar a la Argentina dentro del grupo de países que rescatan, de manera original y respetuosa, grandes piezas de la cultura del siglo XX para insertarlas en el universo de la creación del siglo XXI.

Fue un escándalo. La decisión de Victoria Ocampo de construir una casa de inspiración racionalista en el afrancesado Barrio Parque ofendió a autoridades municipales y a vecinos. Que la propuesta no era arquitectura, apuntaba la Comisión de estética edilicia de la ciudad; que afearía el barrio, clamaban los vecinos; que la casa de “líneas puras y lógicas” (según publicó La Nación el 4 de agosto de 1929) no tenía nada que ver con la belleza del neoclásico francés que la rodearía, coincidían todos.

“Temían que semejante adefesio les estropeara el naciente Palermo Chico. Yo estaba enamorada de la casa”, recordó Victoria años después. Por entonces, 1928, ninguna crítica hizo mella en su decisión; es más, Victoria aseguraba que las pirámides resultarían “un insignificante poroto” ante su deseo edilicio. Además, según decía, estaba acostumbrada a la oposición. “Usted debería saber cómo ha sido mi vida en este país, en medio de personas que nunca me han entendido y que nunca me han aceptado”, le dice al periodista norteamericano, y amigo personal, Waldo Frank.

Para llevar adelante el proyecto, Victoria contrató al arquitecto Alejandro Bustillo, a quien dio “rígidas indicaciones provenientes de su gusto personal”, según dice Norberto Galasso en Dos Argentinas, Arturo Jaurteche – Victora Ocampo. Fue una elección extraña, ya que Bustillo se especializaba en el estilo neoclásico francés. “Victoria era una coqueta que siempre se salía con la suya. Esta casa parece una maquette con jirafas, por ese motivo no la firmé. No es posible construir una casa moderna en un barrio francés de casas mansardas”, dijo el arquitecto.

El living de CVO hoy. Gentileza Alejandro Guyot & Rodrigo Mendoza
La casa -ubicada en Rufino de Elizalde 2831- había tenido como antecedente un proyecto del francés Le Corbusier, también de 1928, para otro terreno, que no llegó a realizarse. “Se conjetura que Le Corbusier desistió al darse cuenta de que no habría un importante encargo para él en la Argentina, o bien porque Victoria no avanzó en su contratación”, explica Martha Levisman en el libro Un proyecto de arquitectura nacional.

El edificio está compuesto por varios volúmenes despojados de ornamentación. Las paredes se alzan en una serie de planos, cuadrángulos y cubos desde un solo pilar circular que arranca desde el pórtico central. El hall de entrada continúa los planos luminosos de la fachada. Son rasgos que hacen a su modernidad el austero tratamiento de las superficies, con su equilibrada proporción de llenos y vacíos; el manejo de la luz natural en los interiores y su fluida relación con el exterior; y la continuidad espacial sin ornamentos.

En 1929, cuando Le Corbusier visitó Buenos Aires, conoció y ponderó la casa. En 1962, desde París, opinó: “La Señora Ocampo y hasta ahora sólo ella ha dado el paso decisivo construyendo una casa que causa escándalo. Pues bien, en Buenos Aires, es así. Sus dos millones de habitantes emigrantes emotivamente académicos chocan con esta mujer sola que sabe lo que quiere. En su casa se encuentran Picasso y Léger en un ambiente que aún hoy rara vez he encontrado”.

Donde nació Sur
En 1930, la casa fue testigo de uno de los acontecimientos más notables de la historia literaria argentina: la creación de la revista Sur. Fue fundada por Victoria a instancias de Frank, José Ortega y Gasset y Eduardo Mallea, para difundir la obra de autores extranjeros y dar a conocer jóvenes escritores argentinos.

Durante más de cuatro décadas, en sus ediciones aparecieron textos de José Bianco, Adolfo Bioy Casares, Walter Benjamin, Simone de Beauvoir, Oliverio Girondo, Carl Jung, Yukio Mishima, Gabriela Mistral, Vladimir Nabokov, Silvina Ocampo, y Virginia Woolf, entre muchos otros. En 1940, tras la muerte de su padre, Victoria decidió mudarse a Villa Ocampo, la residencia familiar ubicada en San Isidro (hoy administrada por la Unesco).

Desde entonces, la casa de Rufino de Elizalde tuvo diversos dueños hasta que Amalia Lacroze de Fortabat -quien presidió el Fondo Nacional de las Artes entre 1992 y 2003- la adquirió para que pasase a formar parte de los bienes patrimoniales del Estado, el último año de su gestión. El principal desafío entonces fue hacer que una construcción concebida inicialmente como vivienda familiar comenzara a funcionar como espacio de uso público. El proyecto para darle esta nueva funcionalidad a la casa se encargó a Luis Benedit y Alejandro Corres. En primer lugar, los arquitectos buscaron restaurar la versión original de la fachada, ya que el frente había sido alterado. Los planos fidedignos con la documentación original de Bustillo permitieron cumplir este primer objetivo.

En 2005 la casa abrió al público como Casa Victoria Ocampo con la finalidad de ofrecer un espacio de difusión para las producciones artísticas de nuestro país. En Hoy, la residencia que nació desafiando las convenciones arquitectónicas del lugar gracias al espíritu creativo, visionario y decidido de Victoria Ocampo sigue siendo un espacio para lo nuevo. La casa está abierta para todos quienes quieran visitarla y disfrutar de los encuentros artísticos y gratuitos que programamos desde el Fondo Nacional de las Artes

error: Content is protected !!