Calor: Cuidados de Niños pequeños y personas mayores

Los cambios bruscos de temperatura afectan al físico de las personas y en especial si se trata de niños muy pequeños. Durante los meses que dura el verano, es cuando se registran altas temperaturas y la deshidratación es el cuadro más frecuente, sobre todo en niños pequeños y personas mayores. Los síntomas de la deshidratación en bebes son: sequedad en la piel, boca y lengua, disminución de la cantidad de orina, deposiciones menos blandas, fiebre y desgano, entre otras.

Por lo tanto, lo que se debe hacer es mantener a los bebés bien hidratados. Ofrecerles el pecho con más frecuencia, y ellos gracias a la leche materna calmarán la sed. La leche de la madre les aporta el agua, las sales y los nutrientes necesarios para evitar la deshidratación. Si son más grandes la ingestión de líquidos debe ser en pequeñas cantidades y en forma permanente.

Por otro lado se debe tener especial atención al evitar la exposición durante las horas pico de calor. De no poder evitar salir a la calle, hay que tratar de estar en la sombra, vestir ropa liviana y de colores claros, y descansar en sitios bien ventilados.

Tener en cuenta que la piel del niño está más desprotegida en relación a la del adulto frente a la radiación solar. Por lo que hay que colocarles protectores solares adecuados para cada niño, según recomendaciones del dermatólogo.

La piel de los bebés también necesita hidratación extra. Se le puede consultar al Dermatólogo por cremas hidratantes para Bebés. Las cuales, si son fluidas mejor, pues se absorberá antes y dejará a nuestro pequeño con sensación de fresquito.

Si el niño presenta algunos de los siguientes síntomas consultar rápidamente al médico: fiebre, vómitos, dolor de cabeza, mareos, alteraciones de la visión, entre otros.

Por el Dr. Luis Andrés Pedevilla

Especialista en Pediatría y Neonatología M.N. 41211

Pediatra de la Cartilla de STAFF MEDICO

www.staffmedico.com

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