Agente Civil Manuel Salado “Trabajar en la Armada me hizo más independiente”

La División de Inserción Laboral para Personas con Discapacidad continúa trabajando para la integración en la Institución.

Manuel Salado, de 28 años, ingresó a la Armada Argentina el 1º de agosto de 2015. Su incorporación representó un punto importante en el desarrollo del Programa de Inserción Laboral ya que fue la primera persona con diagnóstico de síndrome de Down que pasó a formar parte de la planta permanente de la Armada Argentina.

Él es una de las 290 personas que forman parte del Programa. Actualmente, la Institución Naval cumple con la legislación nacional vigente (Ley 22.431) sobrepasando el porcentaje de personal con discapacidad incorporado en su planta permanente. De los 6.780 agentes civiles que trabajan en la Armada, el 4,28% ingresaron por el sistema de Inserción Laboral y se desempeñan como profesionales, técnicos, administrativos, docentes, agentes de producción o personal de mantenimiento y servicio.

Para Manuel es su primera experiencia laboral y está destinado en las instalaciones de la Jefatura Militar de Educación de la Armada ubicada en Vicente López, zona norte del Gran Buenos Aires. Allí realiza tareas de servicios y ayudantía general en el nuevo edificio de alojamiento para suboficiales. “Trabajar en la Armada me hizo más independiente”, aseguró.

De tres hermanos, Manuel Salado es el menor. Flamante tío de sobrinos dice orgulloso que le encanta llevarlos a pasear y jugar con ellos. Vive con sus papás y está de novio hace varios años por lo que planea casarse. “Sueño con tener una familia y vivir con mi novia”, expresa con una sonrisa que lo delata enamorado.

Cuenta que hace cuatro años su vida cambió. La dirección del Instituto Juan XXIII de San Isidro, interesada en incorporar egresados al Programa, presentó una solicitud a la Armada. Así fue como Manuel se abrió camino dentro de la Institución, pasando primero por un período de prueba, para luego ser confirmado en su puesto.

“Me traen mis papás a las 7 de la mañana y me voy a las 14. Tengo tiempo para descansar y almorzar; pero me fascina trabajar. Lo que más me gusta es limpiar los vidrios porque así entra más luz”, relata el joven. Su equipo de trabajo lo reconoce como “el Sarmiento del grupo” haciendo referencia al hecho de que nunca falta, siempre es puntual y muy respetuoso de las reglas.

Se define como actor, boxeador e “hincha fanático de Boca”; este último punto es lo único que en determinadas situaciones lo hace “enojarse” con sus compañeros. “Pero se me pasa rápido, porque quiero a todos mis compañeros y ellos me quieren mucho a mi”.

Cuenta que tenía un vecino que era militar pero que nunca creyó que iba a poder entrar a la Armada. Así conoció los barcos y descubrió el gusto por la navegación, aunque reconoce que no quiere subir a un velero o buque gris: “Quiero navegar, pero en un crucero”, afirma entre risas.

Su desempeño cotidiano le ha valido el respeto y reconocimiento de compañeros y jefes. Lo ven “como uno más” y destacan que su discapacidad no ha sido impedimento para el desarrollo de las tareas laborales ni para su socialización. “Todos lo conocen y aprecian, porque es un buen joven, una buena persona; y eso es lo que vale”, expresa su jefe Capitán de Fragata Rodríguez Carlos.

Además, cuenta que es muy sociable: “Él nos hace parte de su vida, nos cuenta sobre su novia, sus proyectos; le gusta el turismo, el fútbol. Pero lo que tengo que destacar es su buen humor y su predisposición para seguir aprendiendo”. Con respecto a esto Manu (como lo llaman en su trabajo) dice: “Quiero estudiar algo dentro de la Armada, algo que me permita ascender y ser jefe. Quiero ser un jefe bueno que sólo les va a decir a sus compañeros que no lleguen tarde ni usen el celular en horario de trabajo”.

Esto último da cuenta que el objetivo principal del programa se ha cumplido: Acompañar a las personas con discapacidad en la determinación de sus aptitudes, fortalezas y debilidades, y arbitrar dentro de la Armada los mecanismos y ámbitos necesarios para ayudar a su inserción laboral y favorecer su socialización y el desarrollo de sus capacidades.

El Programa de Inserción Laboral

La Armada Argentina como parte del Estado Nacional tiene una responsabilidad con la sociedad que le implica el cumplimiento del Artículo 8º de la Ley 22.431, que se refiere a la incorporación de un porcentaje de personal con discapacidad entre sus empleados. De esta tarea se encarga la División de Inserción Laboral de Personas con Discapacidad, cuyo responsable militar es el Capitán de Navío Esteban Alberto Russi, Director a cargo de la Dirección de Personal; y el psicólogo licenciado José Villella, personal civil de la institución.

El trabajo de la Armada, en el ámbito de la discapacidad, data del 2002, con la creación de la Escuela Especial Stella Maris en la Base Naval Puerto Belgrano. Luego, en consonancia con la ya citada normativa nacional vigente desde el 2003, se implementaron las acciones necesarias para incorporar paulatinamente personal que cumpliese con los requisitos: ser mayor de 18 años; ser argentino o naturalizado; poseer certificado de discapacidad y secundario completo.

El “Programa de Inserción Laboral para Personas con Discapacidad en el Ámbito de la Armada Argentina” tiene como objetivo acompañar a las personas discapacitadas en la determinación de sus aptitudes, fortalezas y debilidades. Así como también, arbitrar dentro de la Institución los mecanismos y ámbitos necesarios para ayudar a su inserción laboral, favoreciendo además su socialización y el desarrollo de sus capacidades.

Quienes ingresan al programa obtendrán un trabajo competitivo, es decir, que las condiciones laborales, responsabilidades, obligaciones y beneficios serán equiparadas con igualdad a las del resto del personal. Esto se vuelve significativo para la persona con discapacidad ya que les aporta independencia y les abre las puertas hacia la socialización. Conseguir un trabajo y cumplir con el mismo representará, por ejemplo, incorporar nuevos horarios y rutinas; la administración del dinero; y, principalmente, la construcción de relaciones interpersonales.

Desde los inicios del programa hasta la actualidad, la cantidad de personal ha ido en constante aumento, logrando hoy la integración de 290 personas con discapacidad. Este incremento fue gradual y se realizó en las sedes más importantes de la Armada: Puerto Belgrano, Buenos Aires, Mar del Plata y Ushuaia.

El programa de referencia fue declarado “De interés legislativo” por la Cámara de Diputados de la Nación, avalado por el Ministerio de Trabajo de la Nación y la Comisión Nacional de Discapacidad (CONADIS), premiado por una iniciativa surgida entre varias Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), medios de comunicación como Clarín y La Nación e instituciones como Rotary Club, Poder Ciudadano, Foro del Sector Social y Red Solidaria; y finalmente oficializado por el Presidente de la Nación por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 118 del 2007.

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