Modelos matemáticos aplicados sobre los datos argentinos advierten sobre la curva de contagios.

«N hay indicios que permitan pensar que la cantidad de casos va a bajar», sostuvieron académicos de disciplinas vinculadas a la matemáticas.

Académicos de disciplinas vinculadas a la matemática que analizaron la curva de la pandemia en base a la información oficial sostuvieron que «no hay indicios que permitan pensar que la cantidad de casos va a bajar», aunque advirtieron que las proyecciones «siempre dependen tanto de las medidas de Gobierno como del comportamiento social» por lo cual es determinante el rol del aislamiento social.

«Si uno calcula los nuevos casos diarios haciendo promedios, hacia los primeros días de julio estábamos en 3.000 casos; la duplicación estimada es de alrededor de 20 días, hoy estamos en 6.000»; explicó a Télam el investigador de Conicet, Jorge Aliaga.

Aliaga, exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas, sostuvo que cuando advierten que «el crecimiento es exponencial» se refieren a que «en poco tiempo se pasan de pocos a muchos casos; por eso cuesta entender que hoy haya quienes se sorprenden con esta cantidad de casos nuevos».

En esta línea, esas proyecciones indican que «en 20 días -un poco más o un poco menos- sería esperable que tengamos 12 mil casos nuevos diarios», apuntó el científico, aunque reconoció que eso puede cambiar con «nuevas medidas del Gobierno y que la población realmente las acompañe».

El trabajo de análisis sobre los datos oficiales permite proyectar el crecimiento en la cantidad de contagios y evaluar la respuesta del sistema de salud para contener a esos pacientes: «el problema es que mientras seguís creciendo exponencialmente en algún momento el sistema colapsa», señaló.

Al hacer un minuciosos análisis de los datos oficiales, el físico describió que «hasta el 11 de julio -fecha en que se puede hacer una evaluación segura porque ya estarían cargados casi todos los casos según el momento de inicio de los síntomas-, en el AMBA disminuyó la velocidad de crecimiento».

«Esto, que en una curva se ve que porque se pone ‘más horizontal’, es el efecto del cierre del 1 de julio; pero la curva no bajó, y no hay nada que nos haga pensar que pueda hacerlo si todo sigue como hasta hoy», precisó Aliaga.

En el resto del país la situación, en cuanto a velocidad de crecimiento (que en definitiva es lo que dará el tiempo de duplicación), «es peor», según el investigador, que evaluó que «esto se debe a que esos lugares estaban en otras fases y comenzaron a recibir personas del AMBA que fueron originando los brotes».

En tanto, el contador y senador de la provincia de Corrientes Martín Barrionuevo, dijo al analizar los casos por fecha de diagnóstico que «a una relativa estabilidad entre el 3 y el 10 de julio le sigue un fuerte incremento de casos que coincide con un aumento de la movilidad ya en la semana pasada, como uno de los factores».

A partir de un promedio de casos diarios, Barrionuevo describió que en los últimos siete días en la Ciudad de Buenos Aires los casos nuevos subieron 25%; en la provincia de Buenos Aires, 40%, y en el resto del país, 53%.

En la misma línea que Aliaga, el investigador y especialista en bioinformática Rodrigo Quiroga, sostuvo en diálogo con Télam que «no hay ningún motivo para pensar que los casos vayan a disminuir, más allá de que en AMBA se frenó un poco la velocidad en la que venían aumentando».

Esta afirmación de Quiroga se basa, por un lado en el análisis de datos, y por el otro en la comparación con otras partes del mundo: «en ningún lugar la curva comenzó a bajar sin la intervención del Estado y el acatamiento de la ciudadanía, porque se puede fijar una cuarentena estricta pero si nadie la cumple los casos no van a bajar».

En relación al efecto del último aislamiento más estricto que rigió en AMBA (entre el 1 y el 17 de julio), Quiroga advirtió que «si hubiera habido un altísimo acatamiento se podría haber bajado el número de nuevos casos, y eso da otro aire porque, por ejemplo, baja el número de ocupación de camas en hospitales, pero eso no pasó».

«Además esos días se tendrían que haber aprovechado para montar un sistema masivo de rastreo y aislamiento temprano de los contactos estrechos, y eso no pasó en Ciudad de Buenos Aires y aunque se está comenzando a implementar en Provincia de Buenos Aires, se está llegando tarde», explicó.

El especialista señaló que «si siguen creciendo los casos va a terminar saturando el sistema de salud porque tiene posibilidades finitas de expansión, no sólo por lo material sino por el recurso humano capacitado para dichas tareas, desde médicos y enfermeros hasta personal de limpieza».

Finalmente, Aliaga indicó que «el logro que tuvimos de bajar los casos y los muertos en marzo y sostenernos con número bajos parece hoy estar llevándonos al ‘síndrome de la rana hervida'».

«Esto se basa en la siguiente premisa: si vos ponés a una rana en agua hirviendo, va a saltar y escaparse; pero si vos la ponés en agua fría y comenzas de a poco a subir la temperatura va a terminar cocinándose. Ojalá nos demos cuenta antes y logremos tomar conciencia del peligro», concluyó.

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