Lebkuchenhaus: una tradicional casa alemana especiada

Por Graciela Süss, fundadora de Süss Cupcake Café (www.susscupcakecafe.com.ar).

La Navidad es una época de celebración, no solo en lo que tiene que ver con lo espiritual, sino también es una manera de celebrar las tradiciones de nuestros pueblos. Así, en Alemana existe una costumbre adorada tanto por niños y grandes. Se trata de la Lebkuchenhaus, una casa construida con una masa especial llamada Lebkuchen que contiene especias dulces, entre ellas el jengibre.

Esta tradición tiene su origen en una invitación que el emperador Friedrich III le hizo a unos 4000 niños que asistieron a su castillo en Nürnberg. Allí los pequeños probaron pequeños bocados de Lebkuchen preparados por el cocinero del emperador. Luego, para la Navidad siguiente armaron una caja gigante con dicha masa y todos los chicos podían comer directamente de ella.

Así, cada año las familias alemanas se reúnen para armar estas casas que llevan un trabajo detallado. Primero, en cartón, se confeccionan los moldes de las paredes y techos de la casita. Luego, se hace la masa y se cortan las formas siguiendo las líneas de los moldes. Para que tomen la consistencia necesaria se las hornea y una vez que cada pieza está fría se arma la estructura pegándola con glasé.

Para decorarla, el glasé blanco hace las veces de nieve. Pero la parte más interesante para los niños está en que esta mezcla de clara y azúcar impalpable también se la usa para sostener distintas golosinas (chupetines, caramelos, gomitas, malvaviscos, bombones) que se colocan en muros, puertas, techos y hasta pueden ser arbolitos alrededor de la casita. Cada familia pone su creatividad a trabajar y le da color a su propuesta.

Estas casas se consiguen en varios tamaños y diseños. Las hay pequeñas para regalar a una persona y también las hay grandes para compartirlas luego de la cena del 24 de diciembre. La idea es que, reunidos alrededor de la mesa, juntos puedan disfrutar de un toque dulce. Así, cada invitado le saca un pedazo y la casa va cambiando de forma.

Esta tradición también tuvo su lugar dentro de la literatura infantil cuando los hermanos Grimm la magnificaron en su célebre cuento Hansel y Gretel. En la historia, estos pequeños y pobres hermanos que se ven obligados a deambular por el bosque creen encontrar la salvación en una seductora casa construida con caramelos y golosinas. Sus aventuras se hicieron tan famosas que se volvieron un clásico de la lectura infantil.

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