Jeff Koons en el Malba desde este 14 de abril

Los expertos en el arte seguirán discutiendo -o dilucidando- si están ante un «artista genuino» o un simple impostor. Pero lo cierto es que, en el terreno de las ventas, pocos de sus contemporáneos le igualan. Y todo lo que se refiera a «publicidad» y «cuestiones de imagen», le sienta bien. Está muy cómodo en ese rol. Así fue en sus comienzos en el arte y así fue en sus primeras apariciones, cuando la fama le llegó por su matrimonio con la pornostar Cicciolina al despuntar los 90 (matrimonio, obviamente, disuelto en pocos años).

Por primera vez una obra de Jeff Koons llega hasta nuestra ciudad. Se trata de «Ballerina», colocada en la explanada del Malba desde este 14 de abril, y que constituye la pieza más grande que lleve la firma del norteamericano, oriundo de Pennsylvania.

«Es como una Venus. La sensación es similar a la de estar mirando a la Venus de Willendorf u otra de las más antiguas Venus. Lo que realmente importa es su belleza y su invitación a la contemplación, una sensación de relajación y paz» (la descripción, claro, es del propio Koons).

Eduardo Costantini, el fundador del museo palermitano, la compró junto a otra pieza de Koons por 14 millones de dólares para ubicarla, más adelante, en uno de sus emprendimientos en la Florida. Para Costantini, la «Ballerina» de Koons «es una interpretación de la Venus de Botticelli moderna». Koons trabaja sobre imágenes de la cultura y de la vida cotidiana de las grandes ciudades. Y con esta obra intenta reimaginar una bailarina de porcelena, supuestamente hallada en una fábrica rusa de un siglo atrás. Esa pequeña pieza ornamental crece hasta transformarse en esta escultura monumental, que pasa los 2 metros…

Allá entonces con las interpretaciones que darán expertos, o discusiones acerca de si Koons hace «verdadero» arte, si pertenece al «pop, minimalismo o arte conceptual».

Ex agente de bolsa en Wall Street, para su ingreso al mundo creativo de las artes plásticas se montó un estudio con 30 ayudantes, intentando emular a su célebre compatriota Andy Warhol. Pero también contrató un estudio de publicidad para que proyectara su imagen, nadie en ese ambiente lo había hecho antes. El matrimonio y las andanzas con la Ciccolina, y las obras, se ocuparon del resto. Como la «Poppy» que montó junto a un castillo alemán y trasladó posteriormente al Guggenheim de Bilbao. O su colaboración en los diseños de Lady Gaga. Esa fama creció a la par de sus números y una de sus piezas llamada «Balloon Dog / Orange» fue vendida en 58 millones de dólares.

Ahora, una obra de Koons se incorpora al Programa Explanada, de exhibiciones del Malba, por donde ya estuvieran el «Voloumen» de Sergio Avello y «La democracia del símbolo» de Leandro Erlich.