HACHE y sus exposiciones

Tomando como punto de partida el cine de suspenso predominante el de Alfred Hitchcock, Martín Sichetti trabaja en un cuerpo de obras visuales hiper especializadas y comprometidas que incluyen el dibujo, la performance, el collage y el videoarte a partir del recuerdo de escenas emblemáticas del cine de suspenso y espionaje.

El recuerdo de esa determinada escena lo lleva a su búsqueda -casi siempre un encuadre cerrado en primer plano- para fotografiarla: FOTOGRAMA/STILL. Luego trabaja a partir de esa imagen y así la escena pasa a un nuevo plano: Dibujo, video o performance. El desarrollo de esas piezas lo ha llevado al desafío de generar las suyas propias; filmar lo imaginado y recomenzar el procedimiento pero a la inversa. Independientemente del medio, el motor es, generalmente, el cine: Suspenso. Drama. Comedia. Apropiarse de los stills o personificar algún ícono del cine implica para Martín Sichetti un viaje hacia el interior y el detrás de cámara.

Dice Diego Trerotola en el texto de la exhibición: “Combatido por las organizaciones de la diversidad sexual por representar negativamente identidades no hegemónicas, el placer queer en el cine de Hitchcock fue reivindicado en las últimas décadas, con hitos como la remake de Psicosis de Gus Van Sant y el ensayo postfeminista sobre Los pájaros de Camille Paglia. Y ahora por los reencuadres de Sichetti: en el remolino rubio de un peinado, en el destello encandilado de la hoja de un cuchillo, en el alucinado vaso de leche envenenado o en la perfecta ventana falsa de un decorado, hay siempre un brillo como lugar de resistencia glam y drag, donde se asume lo inverosímil como el reverso de lo idéntico (o de la identidad), y lo imaginario como nueva trampa para el ojo voyeur. Esa misma proeza que construye las películas de Hitchcock y que potencia la mirada de Sichetti: convertir a la imagen en el deseo en tensión de un éxtasis en suspenso”.

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