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El Subte perdió un 11,2% de pasajeros durante junio.

El Subte perdió un 11,2% de pasajeros durante junio, acentuando la tendencia a la baja que ya se vislumbraba en los primeros meses. Junio fue el primer mes del año en que todas las líneas perdieron usuarios. La línea E, por impacto de la inauguración de la extensión a Retiro, fue la que mejor aguantó la caída.

Durante el mes pasado, el Subte perdió un 11,2% de usuarios pagos transportados frente al mismo período del año anterior.

Si bien el fenómeno de caída de pasajeros ya se había visto en los primeros meses del año, se acentuó en gran medida durante junio, cuando la red perdió casi tantos pasajeros como en los primeros cinco meses del año sumados: hasta mayo, las estadísticas mostraban una sangría de poco más de 3,7 millones de usuarios, mientras que sólo en junio se perdieron 3,2 millones.

Así, en el primer semestre, el Subte redujo su demanda en un 4,4% con respecto a los primeros seis meses de 2018.

Junio fue, también, el primer mes del año en el que todas las líneas perdieron público con respecto a igual mes del año anterior. Las líneas más afectadas fueron la C (-14,4%), la B (-13,3%), la D (-12%), la A (-11,4%) y el Premetro (-10,4%).

La línea H perdió pasajeros por primera vez en lo que va del año (-5%), mientras que la línea E fue la que mejor aguantó la caída, con apenas un 1,1% menos. En este caso, esto se debe a la habilitación de la extensión a Retiro con tres nuevas estaciones, lo que provocó que aumentara un 12% su uso con respecto a mayo, el último mes anterior a la inauguración del nuevo tramo.

Esta recuperación, sin embargo, no alcanzó para que la E deje de encabezar el ranking de pérdida de pasajeros del primer semestre (-8,6% en total), seguida de la línea C (-8,4%), el Premetro (-7,6%), la A (-5%), la B (-4,7%) y la D (-3%). La H, pese a la caída de 5% en junio, es la única que puede exhibir resultados semestrales positivos, con un 4,7% de crecimiento en los primeros seis meses del año.

Lo que muestran los datos de junio es que la merma de pasajeros tiene directa relación con la caída de la actividad económica en general. Lo que en los primeros meses del año había quedado circunscrito a las líneas que atraviesan barrios de ingresos medio-bajos, donde el gasto en transporte representa una proporción mayor de los ingresos, ahora se ha hecho extensivo a las que circulan por sectores de clase media tradicional.

Los datos son particularmente graves si se considera que la tarifa del Subte no ha variado en los últimos meses y que el aumento a $21 que estaba previsto implementar en mayo fue suspendido. Es de suponerse que, de haberse aplicado y siguiendo la tendencia de anteriores incrementos, la merma habría sido mayor.