El excéntrico pasaje Emilio Zola de Palermo Viejo.

La excéntrica calle Émile Zola de Palermo Soho o Palermo Viejo es una única calle del barrio de Palermo, se encuentra entre Godoy Cruz y Oro. Palermo es el barrio más extenso y sexy de Buenos Aires y “Soho” o «viejo» fue el nombre con el que bautizaron a la sección donde florecieron las tiendas de indumentaria, tanto las marcas de consumo masivo como los emprendimientos de diseñadores independientes en los locos años 80 y principios de los 90.

Es de aproximadamente 99 metros de largo y la velocidad máxima en 40 km/h. Se destaca por tener casas bajas, sus antiguos dueños fueron obreros y trabajadores del ferrocarril.

Ubicada en Palermo Soho, uno de los barrios más característicos y culturales  de Buenos Aires, en un pasaje cerca de Plaza Serrano, y Plaza Italia. Sus casas fueron construidas en el principio del siglo pasado, y reconocida de interés histórico por la Municipalidad de aquel entonces.

Palermo es uno de los 48 barrios en los que se encuentra dividida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ubicado al norte de la ciudad, su territorio abarca la totalidad de la Comuna 14. Con 15,6 km² de superficie, es el de mayor extensión de la ciudad.



Hoy se caracteriza por haber sido recientemente restauradas por su dueños. Cuentan con 70 mts cuadrados, plenamente iluminadas. El ambiente de la calle es envolvente e histórico.

UNA CALLE EN HONOR A ZOLA

Émile Édouard Charles Antoine Zola, más conocido como Émile Zola (París, 2 de abril de 1840-ibídem, 29 de septiembre de 1902), fue un escritor francés, considerado el padre y el mayor representante del naturalismo. Tuvo un papel muy relevante en la revisión del proceso de Alfred Dreyfus, que le costó el exilio de su país.

Émile Zola nació en París, hijo de François Zola, un ingeniero veneciano naturalizado, y de la francesa Émilie Aubert. Su familia se trasladó a Aix-en-Provence y tuvo graves problemas económicos tras la muerte temprana del padre. Tuvo como compañero de colegio a Paul Cézanne con quien mantendría una larga y fraternal amistad. Volvió a París en 1858. En 1859, Émile Zola suspendió dos veces el examen de bachillerato. Como no quiso seguir siendo una carga para su madre, abandonó los estudios con el fin de buscar trabajo.

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