El centro forestal de Isla Victoria del lago Nahuel Huapi, en Bariloche, fue reconocido como «Jardín Botánico».

El centro forestal de Isla Victoria, un reservorio de tres hectáreas que produce alrededor de 1.000 plantas por año y conserva más de 120 especies desde el corazón del lago Nahuel Huapi, en Bariloche, fue reconocido como «Jardín Botánico» por la Botanical Garden Conservation International (BGCI), una organización no gubernamental de Gran Bretaña.

No es el primer reconocimiento que recibe el Arboretum y su siempre creciente colección de árboles de todos los continentes: antes fue distinguido por el Programa de Acreditación de ArbNet Arboretum y The Morton Arboretum, por alcanzar estándares particulares de prácticas profesionales consideradas fundamentales para los arboretum y jardines botánicos.

El Arboretum de Isla Victoria cumplirá su primer centenario en 2024 ya que su nacimiento es incluso anterior a la creación de los Parques Nacionales: «En esos tiempos, esta región era una colonia agrícola. Recién comenzaba la historia de Bariloche y se había construido un pequeño vivero, donde se plantaron frutales y se había cortado mucha, mucha madera», relató a Télam Adolfo Moretti, director del Jardín Botánico Isla Victoria y coordinador del Área Forestal del Parque Nacional, que junto con Cecilia Núñez, de la Dirección Regional Patagonia Norte de la Administración de Parques Nacionales (APN), desarrollaron la exitosa presentación técnica para la postulación a esta red mundial.

En los primeros pasos de aquel jardín inicial aparecen el nombre del ministro de Agricultura Tomas Breton que toma el desafío de crear los parques nacionales y, con ellos, un vivero nacional en Isla Victoria para recuperar el área devastada con la plantación de árboles y la llegada de especies forestales de todos los lugares del mundo.

«En 1924, Pablo Gross desarrolla una labor excepcional y el vivero de Isla Victoria empieza a impactar en toda la región, de allí salen plantas, se foresta, son enviadas a cascos de estancias, sus árboles llegan a las plazas de todas las ciudades y comienza a desarrollarse un turismo espontaneo», describió el ingeniero.

Una década después, en 1934, se crean los Parques Nacionales Argentinos e inmediatamente Isla Victoria, donde ya funcionaba el vivero, se convierte en sede y en la primer intendencia: «Este título lo potencia y desarrolla una labor aún mucho más importante que la que se venía haciendo», aseguró Moretti.

La historia de ese corazón natural tuvo sus años oscuros en la década del 70 cuando, en la primera conferencia global mundial sobre medio ambiente que se lleva a cabo en Estocolmo, Suecia, se señala a algunas especies como perjudiciales e invasoras.

Era 1972 y a partir de entonces, «injustamente, a mi modo de ver, todo lo que había en Isla Victoria se empieza a ver como una mala cosa, las plantas exóticas se hacen a un lado y el vivero decae completamente», apuntó el especialista.

«Los años noventa fueron terribles para Isla Victoria, un desastre turístico, ya que era más barato ir al exterior que venir acá y la actitud de Parques hizo que todo se cayera a pedazos. Como consecuencia, la isla quedó prácticamente abandonada», recordó Moretti.

«Después aparecen en escena nuevos actores, los investigadores, los biólogos, los ingenieros forestales que por fin aparecen como una carrera y empiezan a estudiar el bosque, las interrelaciones entre las especies nativas y exótica y empiezan a ver que esa generalización no tiene sentido, que hay especies que son muy interesantes, que hay especies que biológicamente pueden contribuir a la producción forestal sin causar amenazas y hay otras especies que son complejas y efectivamente había que tratar de controlar y erradicar, pero que hay un valor en eso, primero se lo ve como biológico, después se lo ve como productivo también» afirmó.

Fue recién en 2005 cuando el contexto y el turismo alentaron un proceso de recuperación: «Empezamos a rescatar todo esto, gracias a un proceso general de reactivación económica, turística, que trajo servicios e inversiones además de visitantes», explicó el director del Jardín Botánico.

La isla es visitada cada año por medio millón de personas y la idea del funcionario es ofrecer desde ese centro «el jardín botánico más hermoso de la Argentina».

«Nos dimos cuenta de que teníamos un rompecabezas –agregó a Télam–, que armándose juntaba la historia, los paradigmas, la belleza, el turismo, el uso público, la conservación de la biodiversidad y presentamos este proyecto de darle este rango al área central de Isla Victoria como jardín botánico y es eso es un espacio de encuentro de todas estas cosas».

Recién el año pasado, en mayo de 2019 y tras recibir oficialmente la visita de la directora del Jardín Botánico Carlos Thays de Buenos Aires, Graciela Barreiro, y del evaluador de proyectos regionales de la BGCI, Joaquín Gratzfeld, que recomendó la candidatura de Isla Victoria como sede de un Jardín Botánico destinado a la conservación de los bosques templado-fríos del hemisferio sur en general,y de la patagonia argentina y chilena en particular, el Arboretum logra un nuevo reconocimiento que lo posiciona a nivel de los más altos estándares a nivel mundial.

Así, finalmente este año el corazón verde del lago Nahuel Huapi fue reconocido como «Jardín Botánico» por la BGCI.

«Yo siempre pienso que si no entendemos de dónde venimos, no sabremos bien a dónde ir. Hemos aprendido todos de esto, ha sido muy interesante y por ahí vamos. Es una hermosa historia», concluyó el director.

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