Dime qué tomas …

Sommelier, amante del vino y una gran escritora, con ustedes Fernanda Orellano. Autora de “Hasta el agua de los floreros” y “La Vuelta al Mundo en 80 copas”, de Editorial Albatros (www.albatros.com.ar), esta conocedora del mundo de Baco nos permite adentrarnos a conceptos como cepas, maridaje y explorar qué se sirven en las copas en cada parte del mundo.

-¿Por qué crees que ha crecido tanto el interés por el vino?
-Cultura de vino siempre existió, Argentina es el más país del Nuevo Mundo con más cultura por esta bebida, básicamente por nuestra tradición mediterránea. Los inmigrantes sentaron las bases de la industria y pusieron el vino en la mesa de todos los días. En los últimos años lo que ocurrió fue una mayor diversificación del gusto, no sólo por el vino sino por otros productos. Hoy se consume menos, pero de mejor calidad; el interés del consumidor se basa en probar, descubrir nuevos estilos y sabores, es más curioso y exigente, tiene más acceso a la información, y el vino ya no sólo es un alimento, es algo lúdico, es un atributo de valor, es algo que define a la persona, como su celular.

-¿Cómo darle a un libro sobre vinos un costado todavía no explotado del tema?
-Es verdad que lo esencial ya está escrito. Creo que la diferencia está en “como lo contás”. Hoy las personas leen un libro mientras escuchan música, leen Facebook, contestan un mensaje y tiene el televisor prendido. Están multiestimulados, su vida pasa por lo menos por dos pantallas. Si el libro es su tercera o cuarta pantalla, debe ser atractivo, debe ser concreto y sintético, debe darle contenido de valor. Claro que siempre está el que lee textos académicos porque estudia, o porque es su pasión la literatura. Pero los libros de vinos o bebidas dedicados a consumidores, tienen otro enfoque, donde además la estética es fundamental.

-¿Cómo fue el proceso de producción del libro?
-No estudie nada que tenga que ver con redacción, ni talleres literarios, ni nada de eso; por lo que el proceso ha sido algo anárquico e intuitivo. Elijo los temas sobre los que creo el consumidor tiene interés, y se los cuento, de una manera amena, simple, como si estuviera dando clases; siempre intentando darle valor; que la lectura le sume, que le ayude a saber de vinos y disfrutarlo mejor. Después el trabajo de elegir la foto, que es clave; la foto puede decir mucho más que mil palabras, la fotografía debe ser didáctica. Y la estética general, lo dejo en manos de los que saben: diseñadora, editorial. Disfruto el proceso, y hacerlo con Albatros fue fácil, libre y muy agradable.

-¿Cuáles son tus lugares favoritos vinculados con el vino?
-Hay varios: Porto, Toscana o Burdeos. Pero volver a Mendoza o Salta, es siempre lindo, siempre se aprende algo.

-¿Qué significa leer para vos?
Aprender, leo para aprender; y aprendo para enseñar porque es mi trabajo. También leo para entretenerme o para enriquecerme en otros temas que son de interés, aunque no sean de vinos o gourmet.

-¿Y escribir?
-Escribir me ayuda a estudiar, lo más difícil de un lenguaje es escribir; si escribís bien, el proceso de aprendizaje es más efectivo, y seguramente la expresión oral sea correcta. Pero leo para escribir y escribo para leer; no me imagino la docencia sin estás dos técnicas.

-¿Qué libro recordás de tu infancia?
-“El Principito”, lo volví a leer de adulta y sigue siendo hermoso. Recuerdo algunos libros sobre filosofía o historia que leí cuando estudie derecho; y muchos libros que leíamos en el colegio: Borges, Cortázar, clásicos de literatura española como “El Quijote”.

-¿Si tuvieras que recomendarle un libro a alguien, cuál sería? ¿Por qué?
-“El Principito”, obvio, y alguna novela de Oscar Wilde o Truman Capote, me parecen brillantes.

-¿Tenés biblioteca? ¿Cómo se va armando?
-Tengo, me regalan y me compro. Tengo libros de referencia que consulto siempre, tengo libros más actuales que los compro y los leo de corrido, tengo otros que los tengo ahí, y leo de vez en cuando o en etapas; y otros que los compro de capricho, por tener uno más. Siempre estoy leyendo más de un libro a la vez.

Recuadro

Fernanda por Orellano

“Mis libros son fáciles de leer, es lo que dicen las personas que los han leído; simples, claros y divertidos. ´Hasta el Agua de los floreros´, es un libro que recorre las bebidas del mundo, para quien quiera saber la diferencia de un ron, de un tequila; de un vermut y de un licor. Tips fáciles para conocer las bebidas del mundo. ´La vuelta al mundo en 80 copas´, es un recorrido por los vinos íconos del mundo como el Champagne, las regiones emblemáticas como Toscana o Jerez, las uvas más nobles y lecciones simples de armonías de vinos y comida. Pero ambos son libros amenos, que enseñan, que le dejan valor al consumidor que quiere saber un poquito más para disfrutar mejor.”

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