Contra todo lo pensado, aprovechar el primer mes del año es posible.

Llega fin de año y la sensación generalizada es que el año próximo no se inicia realmente hasta marzo/abril. Como si todo se “congelara” hasta el arranque del ciclo lectivo, que pareciera activar todos los otros ámbitos. Sin embargo, ¡Eso no es cierto y, además, no es útil pensar así!

Enero es un excelente mes para revisar con calma y sin presiones el año trabajado, con el objetivo de diseñar con claridad nuevas metas y objetivos. Es el momento ideal para reunirse con socios, aliados estratégicos, clientes y escuchar, analizar, modificar, activar escenarios posibles. Es fundamental armar un plan de acción, con metas claras y plazos precisos, sobre lo que se desea alcanzar y los pasos a seguir para obtenerlo. Definir etapas en una tarea, lanzamiento o nueva propuesta.

· Si tenemos un emprendimiento, podemos buscar nuevas alternativas, investigar el mercado, analizar otras propuestas, sumar valor, generar nuevas ideas. Iniciar contactos con el exterior, donde las “vacaciones” no son iguales que en Argentina.

· Si lideramos un equipo dentro de una empresa, es un buen momento para trabajar sobre la cohesión grupal, los roles asignados, los recursos que cada persona aporta al team, con el objetivo de lograr mejor rendimiento, fomentar la pertenencia, capitalizar habilidades.

· Si estamos trabajando, pero buscamos un cambio, es una etapa ideal para actualizar el CV, darle una vuelta para modernizarlo, agregando los logros del 2015, sumando cursos y capacitaciones realizadas.

· Si estamos en la búsqueda, podemos realizar listas de consultoras, empresas, lugares en los que nos gustaría trabajar, organizando un plan para contactarlos en etapas, entre mediados de enero y febrero, para estar presentes y “frescos” en su memoria antes de marzo. Puede ser una oportunidad para entrar a cubrir una licencia y mostrar nuestra capacidad, con miras a lograr una efectivización inmediata o futura. No hay mejor carta de presentación, que el trabajo realizado.

El verano es un tiempo fértil, que generalmente nos encuentra abiertos y esperanzados. Como todo comienzo, nos sentimos con fuerzas y ganas de enfrentar nuevos desafíos. Estamos más creativos, al estar menos presionados. El descanso y el ocio despiertan nuevas ideas y posibilidades, hay tiempo para inspirarse y generar proyectos, hay espacio para soñar e innovar.

Desperdiciar tanta energía es una pena. Como en el inicio de las clases, tenemos todos los lápices con su punta impecable, listos para diseñar las mejores páginas de nuestro crecimiento profesional.

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