CEyS: Alquiler Informal en la Ciudad. Pagan entre $500 y $1500 por mes por una pieza sin baño ni cocina

El Consejo Económico y Social de la Ciudad realizó un informe que analiza el acceso a la vivienda en la Ciudad. Dicho informe analizó todas las estrategias de acceso a la vivienda. De allí se desprende que en los últimos años la cantidad de inquilinos que hay en la Ciudad pasaron del 22 al 30% en detrimiento de la cantidad de propietarios.

De dicho informe se desprende un capítulo que trata sobre la dinámica del mercado informal de alquiler en villas y asentamientos. Para este abordaje se seleccionaron las Villas 31 y 31 bis, Rodrigo Bueno, la villa 21-24, villa 20 y villa 3-Fátima, donde se realizaron 304 encuestas para obtener datos cuantitativos, así como también 9 entrevistas en profundidad con referentes barriales.

El criterio de selección de las villas respondió a que las mismas se encuentran localizadas en las comunas 1, 4, y 8 donde se detectaron los mayores niveles de criticidad habitacional, en un marco donde la población ha ido en aumento.

El recrudecimiento de las condiciones y requisitos de acceso a la modalidad de alquiler fuerza día a día a varias familias a buscar otras alternativas de acceso a la ciudad. De este modo, el creciente proceso de inquilinización no sólo se evidencia con fuerza dentro del mercado formal sino también en el mercado informal, como sucede en inquilinatos, hoteles-pensión, casas tomadas y villas de la ciudad (IHPCT).
En contraposición a lo que suele creerse, el mercado informal de hogares en alquiler no ofrece precios más bajos; las familias que recurren a esta modalidad de hábitat deben afrontar alquileres tan elevados como los del mercado formal y con mayores niveles de precariedad en el acceso de servicios y edilicios.
Algunos datos a destacar a partir del análisis de datos censales y de otras fuentes:

✓ De acuerdo a los datos censales del 2010, en la última década la población en villas creció un 52.3% (de 107.422 habitantes en 2001 a 163.587 personas en el año 2010), en su mayoría localizadas en la zona sur de la Ciudad; con una marcada concentración en las comunas 8, 4, 1 y 7.
✓ Las modalidades de hábitat informal de inquilinatos, hoteles-pensión y casas tomadas han crecido significativamente (CEyS, 2013). Según el Censo de 2010 existen 36.653 viviendas bajo estas tipologías, lo que representa el 3,38% de stock de viviendas de la ciudad. Tales unidades habitacionales, se localizan de manera concentrada en las comunas 1, 3 y 4 comprendiendo el 57,3% del total de las viviendas con estas características. La población que reside bajo estas formas alcanza a unas 103.963 personas, casi 46 mil hogares.
✓ Estas tipologías de hábitat presentan problemáticas similares, entre ellas: altos índices de hacinamiento y cohabitación, elevados niveles de irregularidad en la tenencia de las viviendas, precariedad en los servicios sanitarios e incumplimiento con las normas mínimas de seguridad e higiene.
Sobre la encuesta específica (304 casos) que se hizo en las villas, se destacan los siguientes datos:
✓ Los inquilinos son en su mayoría jóvenes (entre 20 y 30 años), en buena medida con permanencia extendida en la villa, pero que al independizarse de la familia y/o formar su propio hogar deciden seguir viviendo allí alquilando un lugar.
✓ El 82.2% de la población inquilina relevada tiene por conformación de su hogar a una sola familia. Pero los niveles de cohabitación son elevados, siendo la comuna 4 donde se observa el mayor porcentaje de inquilinos (24%) con más de una familia por hogar, siguiéndole la comuna 8 (con el 19%) y la 1 (con el 10.6%), respectivamente.
✓ Es significativa la gran proporción de mujeres en esta situación: el 67% de los habitantes relevados son población femenina.
✓ El nivel educativo de quienes alquilan es bajo,en tanto la gran mayoría no ha finalizado el secundario, representando el 68.2% del total.
✓ Mayoritariamente los inquilinos trabajan y muchos se encuentran ocupados en tareas que requieren de cierto oficio y/o calificación, aunque con niveles importantes de precariedad laboral y bajas remuneraciones, cualidades reforzadas en su condición mayoritaria de mujeres y migrantes.
✓ El 43% de estos trabajadores tienen un ingreso promedio del hogar de 3.601 a 7.200 pesos, sin jubilación ni cobertura de salud. Un 69% de los inquilinos manifiesta no tener descuentos para su jubilación, del mismo modo, casi un 70% expresa no tener cobertura de salud en sus trabajos.
✓ En cuanto al costo del alquiler el 37% del total de la población paga entre $500-$1.000 por mes, el 31.7% entre $1.001-$1.500 y un 25.5% entre $1.501-más.
✓ Más del 80% de los habitantes relevados reside en piezas, en primer lugar bajo la forma de “habitación en casa de familia” (47.7%) y en segundo lugar mediante “pieza en inquilinato” (33.6%). Estas habitaciones son en general muy reducidas, en donde las familias deben compartir con otros el baño, y en algunos casos también la cocina.
✓ El 26.4% expresa encontrarse con un alto riesgo a ser desalojado, bajo el argumento principal de “no cumplir con las condiciones exigidas de pago”, aspecto no menor si se toma en cuenta que más del 80% considera a la unidad habitacional que alquila como principal residencia. Al no contar con contrato formal ni constancia de pago estos habitantes pasan a encontrarse en una situación de alto grado de vulnerabilidad y absoluta desprotección.

En contraposición a lo que suele creerse, el mercado informal de hogares en alquiler no ofrece precios más bajos. Las familias que recurren a esta modalidad de hábitat deben afrontar alquileres tan elevados como los del mercado formal -mucho más al tratarse de modalidades de hábitat popular insertos en barrios de excelente accesibilidad a la centralidad- sólo para acceder a una habitación de tamaño reducido con baño y cocina compartida y, en general, en estado grave de precariedad edilicia.

A través de un relevamiento realizado en agosto de 2015 se pudo constatar que los costos de piezas pequeñas (de aproximadamente 5 m2 con baño y cocina compartida) rondan entre un mínimo de $800 -en un conventillo de chapa en el barrio de La Boca- hasta $2.600 -en un hotel pensión en el barrio de San Cristóbal-. Los valores de una habitación grande (entre 6 y 8 m2 con baño y cocina compartida) se alternaron entre $2.400 y $3.400, ya se trate de un conventillo de chapa en La Boca o en un hotel pensión en zona céntrica de San Cristóbal respectivamente. Los costos del alquiler varían en función de la localización y las condiciones de habitabilidad de las instalaciones, las cuales en su gran mayoría no tienen habilitación municipal.

Pieza con baño y cocina compartida

Pieza pequeña (5 mt2 aprox.)
La Boca (Conventillo) $ 800
La Boca (Hotel-pensión) $ 1.900
Constitución (Hotel-pensión) $ 2.000
San Cristóbal (Hotel-pensión) $ 2.600

Pieza grande (6 a 8 mt2 aprox.)
La Boca (Conventillo) $ 2.400
La Boca (Hotel-pensión) $ 2.500
Constitución (Hotel-pensión) $ 2.600
San Cristóbal (Hotel-pensión) $ 3.400

Los montos que aquí se detallan permiten advertir dos cuestiones; en primer lugar que los sectores populares tienen capacidad de pago -evidente y concreta- para alquilar una vivienda; en segundo lugar que la cifra de alquiler en el mercado informal es mucho más alta que en el formal si se lo compara con las condiciones habitacionales y de servicios que en cada caso se ofrecen.

Por su parte, también se verifica precariedad en la accesibilidad a servicios públicos, pues de los 45.906 hogares que viven en inquilinatos, hoteles-pensión y casas tomadas, 14.024 no cuentan con algunos de los servicios básicos (agua de red, cloacas y gas de red), representando el 30.5%.
Un aspecto no menor es la inseguridad jurídica, pues en el marco de esa relación contractual (informal) las familias inquilinas no sólo están expuestas a sorpresivos y excesivos aumentos de las piezas que alquilan sino también son víctimas de desalojo.