Atrincherado en una ambulancia del SAME con su Bebe.

Tres horas se buscó que el hombre de 31 años y de nacionalidad colombiana dejase de amenazar a su pequeña hija de apenas tres días. Se había atrincherado en una ambulancia del SAME y pocos minutos antes había golpeado a su pareja, una joven de 23 años. Los negociadores sabían que el tiempo se agotaba para la beba, ya que los médicos aconsejaban hidratarla en forma urgente. El agresor, vestido con un pantalón corto y con un reloj en cada muñeca, no estaba armado, pero parecía dispuesto a mantener su riesgosa actitud. Cerca de la ambulancia, estacionada frente al parque Las Heras, en el barrio porteño de Palermo, estaba a la espera de directivas una unidad de las Fuerzas Especiales de la Policía de la Ciudad. La intervención fue veloz. En menos de un minuto el hombre había sido inmovilizado por agentes que irrumpieron por la puerta trasera de la ambulancia.

Esa acción terminó con la toma intrafamiliar de rehenes, pero abrió un capítulo más en los casos de violencia de género. La mujer había sido agredida por el hombre detenido, incluso esa situación había originado el pedido de auxilio al SAME.

Un poco después del mediodía de ayer una unidad de la Comisaría Vecinal 14 A se había acercado a una vivienda ubicada en Las Heras y Paunero por una denuncia de violencia contra una mujer. Al llegar los uniformados se encontraron a la joven fuera de la casa, golpeada y con una herida cortante en el muslo.

En ese momento se pidió asistencia a una ambulancia del SAME, que llegó casi de inmediato. La víctima relató entonces que había sido atacada por su pareja y que esta se encontraba en dentro del departamento, con la beba que había nacido apenas tres días antes.

Mientras la mujer era atendida en la ambulancia, el hombre bajó al hall del edificio con la menos en sus brazos y antes que los policías pudiesen reaccionar se metió en la unidad médica. Amenazó con matar a la beba y quitarse la vida. Aunque no tuviese armas, la fragilidad del cuerpo de la pequeña fue el elemento que tomaron en cuenta los uniformados para no intervenir hasta agotar las posibles negociaciones.

El hombre fue identificado como Jonathan y mostraba síntomas de estar bajo efectos de sustancias psicoactivas, especialmente alcohol, según explicaron fuentes de la Policía de la Ciudad.

Con el paso de las horas, la situación tomó mayor dramatismo por la necesidad de la beba de ser asistida e hidratada. Los negociadores policiales definieron que el hombre mantendría su estado de violencia y eso ponía en peligro de vida la menor. Frente a esa situación, la fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 2 autorizó la intervención del grupo especial DOEM de la Policía de la Ciudad para rescatar a la pequeña. Los agentes aseguraron que se utilizó la fuerza mínima necesaria para reducir al agresor.

Una vez que se logró inmovilizar al ciudadano colombiano, la beba fue trasladada al hospital Fernández, situado a solo dos cuadras de la escena de la toma de rehenes. Allí fue tratada por los médicos y se reencontró con su madre, que había sido internada como consecuencia de las lesiones sufridas.

La mujer padeció «traumatismo de rostro, una herida cortante en el muslo derecho y un corte en el cuero cabelludo», según se informó oficialmente.

El hombre detenido fue acusado por lesiones graves y resistencia a la autoridad.

«El hombre estaba en una actitud muy complicada y podría haber lastimado al bebé. El bebé estaba en una mala posición, aprisionada y hablando con el fiscal y la Policía, les pedí por favor que no se estirara en el tiempo porque se iba a deshidratar», explicó el titular del SAME, Alberto Crescenti.

Por su parte, el comisario Guillermo Vasallo, del Departamento de Fuerzas Especiales de la fuerza porteña, señaló que el detenido «quería irse con el bebé y que nadie lo detenga». Y agregó: «Hace muy poco que está en el país y dijo que había venido acá para tener a su hija».

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