11 años de prisión a un joven que mató a otro de una patada en Palermo

Justicia condenó este viernes a 11 años de cárcel a Guido Aragonés quién, en agosto de 2017, asesinó de una patada en la cabeza a un joven de 25 años durante una pelea callejera a la salida de un boliche del barrio porteño de Palermo.

El crimen ocurrió durante una pelea entre dos grupos de amigos a la salida de un boliche, en 2017. El agresor, Guido Aragonés, fue sentenciado por el brutal ataque a Cristian Galarza.

El acusado, de 29 años, fue sentenciado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional número 7, al hallarlo culpable del delito de “homicidio simple” en perjuicio de Cristian Galarza. Por el golpe, la víctima sufrió una fractura de cráneo y una hemorragia que le provocaron la muerte en el acto.

La pena fue levemente inferior a lo que había solicitado el fiscal Oscar Ciruzzi en su alegato, ya que había pedido que sea condenado a 14 años de cárcel por el homicidio.

Los jueces Gabriel Vega, Martín Becerra y Gustavo Rofrano, ponderaron de manera unánime que se trató de un “homicidio simple”, aceptando los fundamentos de la fiscalía.

Durante la lectura del veredicto, Aragonés se mantuvo inexpresivo pero luego pidió a su abogado que gestionara un breve encuentro con su familia, que fue concedido por el policía a cargo de la custodia, luego de que los padres de la víctima abandonaron la sala de audiencia.

Cómo fue el hecho
Según se determinó en el juicio, Aragonés había salido esa madrugada de un boliche en la zona de Palermo y, junto a un grupo de amigos, se dirigió a un kiosco, donde estaban otros jóvenes, entre ellos el fallecido Cristian Galarza.

Si bien no se conocían, el grupo en el que estaba Aragonés comenzó a increpar e insultar al otro grupo, pero el altercado terminó cuando Galarza y sus amigos se retiraron del lugar.

Luego, volvieron a cruzarse a una cuadra, en la intersección de la calle Fitz Roy con El Salvador y allí, de acuerdo con lo establecido en el requerimiento de elevación a juicio, Aragonés y sus amigos volvieron a insultarlos y provocarlos, y a amenazarlos con que les sacarían una campera.

Fue allí cuando el grupo en el que se encontraba Aragonés comenzó a agredir al otro grupo y, en ese marco, Galarza recibió una patada en su cabeza que le provocó una fractura de cráneo y que, en pocas horas, derivó en su muerte.

El fiscal Oscar Ciruzzi consideró que Aragonés tenía el conocimiento de que, al pegar a una persona con esa fuerza una patada en la cabeza, podía causarle la muerte y añadió que esto se daba por una situación de “estupidez absoluta”.

El fiscal evocó las palabras del acusado en la indagatoria, cuando sostuvo que, en realidad, había intentando separar a uno de sus amigos para que no lo golpearan, y comparó sus dichos con los videos que se obtuvieron del episodio en los que se observa a Aragonés frente al cuerpo de la víctima en “actitud de pelea”.

A los videos que incriminan a Aragonés, se sumaron los testimonios de un empleado del kiosko en el que comenzó la discusión y de un amigo de Galarza, que también fue agredido en la pelea.

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